LA EDUCACIÓN A
DISTANCIA EN MÉXICO
La identificación de algunos elementos
de la educación a distancia, ya como un programa pedagógico con organización, estructura
y metas de atención a problemas sociales, se presentó de forma evidente en
México en el modelo implementado por la asociación filantrópica “Compañía
Lancasteriana”, creada en 1822 con el fin de promover la educación primaria
entre los sectores marginados de la capital del país.
El método lancasteriano se
ejercía de la manera siguiente: “En fila, de frente al escritorio del maestro,
se sucedían, una detrás de otra, largas mesas con bancos de madera para diez
alumnos en cada banco. En la primera mesa de cada una de las ocho clases se
colocaba un ‘telégrafo’, uno de los aparatos distintivos de la técnica lancasteriana,
que era un palo de madera que sostenía en su extremidad superior una aspa de
hojalata que un lado decía el número de la clase y en el otro EX que quería
decir examen. A veces se colgaba de estos ‘telégrafos’ un tablero con los
caracteres que habían de ser copiados por los niños.” Es aquí entonces que
podemos hablar de una innovación que permitía organizar un discurso mediado a
través de una distancia acotada.
La educación pública, la
educación abierta y la educación a distancia en México encuentran su referente
de creación en el entorno del liberalismo de las primeras décadas del siglo XIX,
y en particular con el programa de gobierno de Antonio López de Santa Anna.
Siendo vicepresidente Valentín Gómez Farías, y con ayuda de José María Luis
Mora, elaboraron un conjunto de leyes y decretos emitidos el 21 y 23 de octubre
de 1833.
La educación extraescolar, como
una modalidad de la educación a distancia, apareció por primera vez en la Ley
Orgánica de la Educación Pública de 1939, pero se desarrolló no con ese nombre,
sino con el ya mencionado de las Misiones Culturales. En la segunda Ley
Orgánica de diciembre de 1941 la educación extraescolar continúo orientándose
hacia la alfabetización y la educación de los adultos, sin embargo, no es sino hasta
1973, con la Ley Federal de Educación, cuando a esta modalidad se le reconoce
un estatus legal.
Destaca en este escenario el caso
del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, creado por ley el 30 de
diciembre de 1944, con el propósito de capacitar a los maestros en servicio, a
través del cual se organizaron los primeros cursos institucionales de educación
por correspondencia en México.
A los docentes se les enviaban
lecciones en cuadernillos coleccionables; se anexaba un cuestionario que debían
resolver y por medio del cual se les evaluaba. El estudio se completaba con
cursos intensivos durante las vacaciones que se impartían en una ciudad a la
cual acudían los capacitadores del Instituto Federal. Como un programa
innovador para la formación docente, en 1947 se formalizaron los primeros
trabajos de educación a distancia en este instituto.
En 1966 inicia de manera
experimental uno de los proyectos más exitosos de educación a distancia del
país generado por el bachiller Gálvez y Fuentes: la Enseñanza Secundaria por
Televisión, Telesecundaria, que en 1968 transmitió por circuito abierto el primer
modelo con validez oficial por televisión con la transmisión en directo de
clases.
El proyecto de Telesecundaria
inició con 300 teleaulas, llegando en 1970 a 1163; se graduaron en la primera
generación 5,437 personas. El propósito principal era atender la demanda en
localidades donde no hubiera escuela, con telesesiones a través de la comunicación
satelital. Desde entonces las transmisiones se envían a locales especiales
denominados teleaulas, en las cuales un maestro guía lastransmisiones hechas a
distancia por maestros especializados en cada una de las asignaturas del plan
de estudios, que es el mismo que en la escuela convencional.
La Telesecundaria utiliza una
pedagogía basada en el “mostrar” más que en el “explicar”. En un aula equipada
con un receptor de televisión (posteriormente se agregarían las videograbadoras),
el maestro muestra una transmisión televisada y al terminar ésta, organiza
discusiones con los estudiantes, aclara dudas, y genera actividades de
aprendizaje.
La década de los setenta fue una
de las más notables por el número y diversidad de modelos de educación abierta
y a distancia que se implementaron en todos los niveles educativos del país.
En 1973 se crea el Colegio de
Bachilleres como organismo descentralizado del Estado; ofrece educación a nivel
medio superior propedéutica y terminal en forma presencial, pero también por
medio de su Sistema de Enseñanza Abierta (SEA), dando servicio de consultoría
tanto presencial como telefónica o postal.
En el mismo año surgió el Sistema
Abierto de Educación Tecnológica Industrial (SAETI), propuesto para funcionar
por medio de técnicas de estudio independiente, pero con asesorías presenciales
individuales y grupales.
La Universidad Pedagógica
Nacional se creó en agosto de 1973 con el propósito de profesionalizar al
magisterio nacional; además de ofrecer educación superior presencial,
desarrolló un Sistema Educativo a Distancia, para la formación de docentes que
no pudieran o no desearan asistir a clases regulares.
En 1974, el Instituto Politécnico
Nacional puso en marcha su sistema abierto de enseñanza en los niveles medio
superior y superior.
Esta tendencia a la creación de
instituciones educativas para el manejo de proyectos de educación abierta y a
distancia, propició que se estableciera un mecanismo para facilitar el
intercambio de propuestas y experiencias institucionales; por ello, en julio de
1978, se creó por Acuerdo Oficial del gobierno, el Consejo Coordinador de
Sistemas Abiertos, concebido como un organismo para regular y orientar la
calidad académica de los programas de educación abierta del país.
En 1979 también se actualizó el
modelo de Telesecundaria con lecciones televisivas grabadas en color y
conducidos por actores, y en ese mismo año la Secretaría de Educación Pública
firmó un convenio con el ya Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa
(ILCE) quien produciría recursos audiovisuales para el sistema educativo
nacional.
BIBLIOGRAFIA:
Bosco, Hernández, Martha Diana y
Héctor Barrón Soto
La educación a distancia en
México: Narrativa de una historia silenciosa.–
México: SUAFyL, UNAM, 2008. Primera
edición
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