viernes, 23 de octubre de 2015

LA EDUCACIÓN A DISTANCIA EN MÉXICO

La identificación de algunos elementos de la educación a distancia, ya como un programa pedagógico con organización, estructura y metas de atención a problemas sociales, se presentó de forma evidente en México en el modelo implementado por la asociación filantrópica “Compañía Lancasteriana”, creada en 1822 con el fin de promover la educación primaria entre los sectores marginados de la capital del país.
El método lancasteriano se ejercía de la manera siguiente: “En fila, de frente al escritorio del maestro, se sucedían, una detrás de otra, largas mesas con bancos de madera para diez alumnos en cada banco. En la primera mesa de cada una de las ocho clases se colocaba un ‘telégrafo’, uno de los aparatos distintivos de la técnica lancasteriana, que era un palo de madera que sostenía en su extremidad superior una aspa de hojalata que un lado decía el número de la clase y en el otro EX que quería decir examen. A veces se colgaba de estos ‘telégrafos’ un tablero con los caracteres que habían de ser copiados por los niños.” Es aquí entonces que podemos hablar de una innovación que permitía organizar un discurso mediado a través de una distancia acotada.
La educación pública, la educación abierta y la educación a distancia en México encuentran su referente de creación en el entorno del liberalismo de las primeras décadas del siglo XIX, y en particular con el programa de gobierno de Antonio López de Santa Anna. Siendo vicepresidente Valentín Gómez Farías, y con ayuda de José María Luis Mora, elaboraron un conjunto de leyes y decretos emitidos el 21 y 23 de octubre de 1833.
La educación extraescolar, como una modalidad de la educación a distancia, apareció por primera vez en la Ley Orgánica de la Educación Pública de 1939, pero se desarrolló no con ese nombre, sino con el ya mencionado de las Misiones Culturales. En la segunda Ley Orgánica de diciembre de 1941 la educación extraescolar continúo orientándose hacia la alfabetización y la educación de los adultos, sin embargo, no es sino hasta 1973, con la Ley Federal de Educación, cuando a esta modalidad se le reconoce un estatus legal.
Destaca en este escenario el caso del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, creado por ley el 30 de diciembre de 1944, con el propósito de capacitar a los maestros en servicio, a través del cual se organizaron los primeros cursos institucionales de educación por correspondencia en México.
A los docentes se les enviaban lecciones en cuadernillos coleccionables; se anexaba un cuestionario que debían resolver y por medio del cual se les evaluaba. El estudio se completaba con cursos intensivos durante las vacaciones que se impartían en una ciudad a la cual acudían los capacitadores del Instituto Federal. Como un programa innovador para la formación docente, en 1947 se formalizaron los primeros trabajos de educación a distancia en este instituto.
En 1966 inicia de manera experimental uno de los proyectos más exitosos de educación a distancia del país generado por el bachiller Gálvez y Fuentes: la Enseñanza Secundaria por Televisión, Telesecundaria, que en 1968 transmitió por circuito abierto el primer modelo con validez oficial por televisión con la transmisión en directo de clases.
El proyecto de Telesecundaria inició con 300 teleaulas, llegando en 1970 a 1163; se graduaron en la primera generación 5,437 personas. El propósito principal era atender la demanda en localidades donde no hubiera escuela, con telesesiones a través de la comunicación satelital. Desde entonces las transmisiones se envían a locales especiales denominados teleaulas, en las cuales un maestro guía lastransmisiones hechas a distancia por maestros especializados en cada una de las asignaturas del plan de estudios, que es el mismo que en la escuela convencional.
La Telesecundaria utiliza una pedagogía basada en el “mostrar” más que en el “explicar”. En un aula equipada con un receptor de televisión (posteriormente se agregarían las videograbadoras), el maestro muestra una transmisión televisada y al terminar ésta, organiza discusiones con los estudiantes, aclara dudas, y genera actividades de aprendizaje.
La década de los setenta fue una de las más notables por el número y diversidad de modelos de educación abierta y a distancia que se implementaron en todos los niveles educativos del país.
En 1973 se crea el Colegio de Bachilleres como organismo descentralizado del Estado; ofrece educación a nivel medio superior propedéutica y terminal en forma presencial, pero también por medio de su Sistema de Enseñanza Abierta (SEA), dando servicio de consultoría tanto presencial como telefónica o postal.
En el mismo año surgió el Sistema Abierto de Educación Tecnológica Industrial (SAETI), propuesto para funcionar por medio de técnicas de estudio independiente, pero con asesorías presenciales individuales y grupales.
La Universidad Pedagógica Nacional se creó en agosto de 1973 con el propósito de profesionalizar al magisterio nacional; además de ofrecer educación superior presencial, desarrolló un Sistema Educativo a Distancia, para la formación de docentes que no pudieran o no desearan asistir a clases regulares.
En 1974, el Instituto Politécnico Nacional puso en marcha su sistema abierto de enseñanza en los niveles medio superior y superior.
Esta tendencia a la creación de instituciones educativas para el manejo de proyectos de educación abierta y a distancia, propició que se estableciera un mecanismo para facilitar el intercambio de propuestas y experiencias institucionales; por ello, en julio de 1978, se creó por Acuerdo Oficial del gobierno, el Consejo Coordinador de Sistemas Abiertos, concebido como un organismo para regular y orientar la calidad académica de los programas de educación abierta del país.
En 1979 también se actualizó el modelo de Telesecundaria con lecciones televisivas grabadas en color y conducidos por actores, y en ese mismo año la Secretaría de Educación Pública firmó un convenio con el ya Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) quien produciría recursos audiovisuales para el sistema educativo nacional.
BIBLIOGRAFIA:
Bosco, Hernández, Martha Diana y Héctor Barrón Soto
La educación a distancia en México: Narrativa de una historia silenciosa.–

México: SUAFyL, UNAM, 2008. Primera edición

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